Emprende ya!

Un emprendimiento es una idea prematura, que necesita incubarse para —bajo condiciones controladas— asegurar su viabilidad.

Emprender en México hoy es mucho más sencillo que hace 10 años. En ese entonces no existían muchos apoyos para iniciar tu empresa, tenías que invertir todo tu tiempo y ahorros, y lo peor es que muchas veces ese esfuerzo se iba al fracaso.

María del Sol Rumayor Siller, quien dirige el Programa Nacional de Emprendedores de la Secretaría de Economía comparte con nosotros la fórmula para incrementar las probabilidades de éxito de tu negocio: la incubación.

En México, ocho de cada diez empresas mueren luego de los primeros dos años de operación, pero si hablamos de los proyectos que entran en un proceso de

incubación son ocho de diez los que permanecen.

En la experiencia de Rumayor Siller, son dos los retos a los que se enfrenta un emprendedor: 1) encontrar una buena oportunidad de negocio y 2) la determinación. “Para emprender necesitas tener más determinación que para cualquier otra actividad, por ejemplo que para ser empleado; necesitas constancia y sobre todo mucha paciencia. Una vez que tengas una buena área de oportunidad para tu negocio, debes tener la fortaleza necesaria para seguir adelante con tu proyecto a pesar de las adversidades, sobre todo en los primeros años en lo que empiezas a generar ingresos”.

El proceso

Recomienda la entrevistada que si ya identificaste que tienes la vena emprendedora busques la ayuda y asesoría de un experto, que te acerques a las más de 400 incubadoras de empresas que existen en México. La Secretaría de Economía se encarga de crearlas, consolidarlas, fortalecerlas y reconocerlas para que éstas puedan a su vez ayudar a los emprendedores a muy bajo costo e incluso de manera gratuita.

Haciendo una analogía, define qué es una incubadora de negocios: “como cuando un bebé nace prematuro necesita una incubadora para llegar a buen fin (regular sus funciones vitales y desarrollar lo que no pudo en el vientre materno), un emprendimiento es una idea prematura que es necesario meter en un proceso de incubación para ―bajo condiciones controladas― revisar primero cuál es la idea, aterrizarla en un plan de negocios y verificar si es viable”.

El primer entregable de la incubación es un plan de negocios, que en palabras de María del Sol es un plan bien establecido que debe tener muy claro a qué se dedica el negocio, cuál es su competencia, cuáles son sus ventajas competitivas, a cuánto va a vender el producto y quién es su población objetivo.

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