Riesgo legal: mejor prevenir

Por: Juan Raskowvky

¿Tengo que tener una sociedad? ¿Cómo protejo mi idea? ¿Cuáles son los riesgos legales de mi proyecto? Estas preguntas surgen al iniciar una firma, porque para emprender con éxito es preciso conocer a fondo no sólo el producto propio, sino también los aspectos legales, contables y financieros. Me centraré acá en cuestiones legales y societarias.

ANÁLISIS DE RIESGOS LEGALES

Es clave determinar los posibles puntos riesgosos del proyecto. Por caso, la normativa a aplicar, la responsabilidad hacia terceros y el medioambiente, los posibles conflictos de marcas o patentes, las relaciones laborales o sindicales, u otros riesgos propios de la actividad. Se debe: a) Individualizar los riesgos; b) Analizarlos; c) Decidir en un plan de acción, qué se hace ante ellos; d) Implementar las medidas.

ESTRUCTURA SOCIETARIA

Con la constitución de una sociedad, lo que se crea es una “persona” distinta a la de sus socios, ya que posee bienes, derechos y obligaciones independientes de ellos. Así, se busca proteger los bienes personales de los fundadores, obtener financiamiento, etc. Ahora bien, ¿es preciso desde el inicio tener una sociedad constituida? No siempre. Constituir una sociedad, el tipo societario más conveniente, y cuándo hacerlo, son cosas a evaluar según la etapa del emprendimiento, los ingresos existentes o previstos, el crecimiento planeado, la cantidad de intervinientes y su rotación, y los riesgos legales del proyecto, entre otras cosas.

PROTECCIÓN DE LA IDEA

Una idea o invención puede ser protegida de varias maneras. El mecanismo más seguro y efectivo es el de los llamados Derechos Intelectuales. Éstos se dividen en: Propiedad Industrial y Derechos de Autor. Los primeros están compuestos por las patentes industriales, modelos de utilidad, diseños industriales y marcas comerciales. Los derechos de autor, por su parte, protegen a toda creación original intelectual expresada en una forma reproducible: obras musicales y literarias, software, sitios web, creaciones multimedia, etc. Cada uno se ajusta a distintos tipos de ideas o invenciones, posee requisitos y exigencias distintas y otorga derechos de protección diversos. Es clave analizar estratégicamente cómo se va a proteger la idea, pues muchos proyectos fracasan al no contemplar el manejo de los derechos intelectuales. Debe pensarse cómo y dónde proteger el proyecto, quién será el propietario de ese derecho y cómo se va a defender.

ACUERDO DE SOCIOS

Es crucial hacer un acuerdo entre los que participan de un negocio. Suele iniciarse con amigos o familiares, pero nadie debe molestarse por querer dejar todo en claro y por escrito. Un buen acuerdo entre socios puede ahorrarnos un gran dolor de cabeza a futuro.

RELACIONES CON TERCEROS

Es clave contemplar con quiénes tendrá interacción la empresa y determinar puntos de posible conflicto. Así, los contratos son el instrumento legal adecuado para reglamentar cada relación. Estas relaciones son las siguientes. 1) Proveedores de bienes o servicios. 2) Clientes. 3) Empleados. 4) Inversores. 5) Incubadores-Aceleradoras. 6) Otras entidades. •

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